Amara es una mujer que durante su vida fue muy feliz, ya que tuvo una familia a la que amaba y que la amaban, por lo que, tras morir, se sorprende al encontrarse con Dios, quien le pide que lo ayude a salvar el alma de un hombre, así como las vidas de aquellos que lo rodean.
Amara, quien comprende la importancia de lo que le piden, acepta ayudar a aquel hombre y brindarle el amor que le han negado, y en el proceso la joven descubre una nueva faceta del amor que nunca había experimentado en su anterior vida al lado de Dargan, el hombre al que debe ayudar, a la vez que debe cuidarse de aquellos que desean destruir a Dargan o, peor aún, utilizarlo para sus nefastos propósitos.
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Capítulo 15
Al llegar a casa me llevé el regaño del siglo por parte de Lorena, a quien no le hizo mucha gracia que me haya ido y, como lo esperaba, me prohibió salir de la mansión, y habló con el personal para que no me dejaran salir, y al ser ella la mayor y próxima princesa heredera, los sirvientes no tenían de otra más que obedecerla, por lo que hasta nuevo aviso no podré salir de casa.
- Siento que estás exagerando, pero como una de las dos debe ser lo suficientemente madura como para dar un paso atrás, yo seré quien lo haga – le dije a Lorena algo molesta.
- ¿me estas llamando inmadura? – me dijo Lorena ofendida.
- Sí, por que si alguien sabe si estoy bien o no, esa soy yo y el médico, y ambos coincidimos en que estoy en perfectas condiciones, así que sí, estás siendo inmadura e irracional – le digo con voz seria.
- Solo me preocupo por ti – me dice Lorena, ofendida con mis palabras.
- Lo sé, pero debes entender que ya no soy una niña, me casaré en menos de tres semanas, y que tú no eres mi madre, eres mi hermana mayor, y si bien no está mal que me cuides, esa no es tu obligación – le respondo a Lorena dulcificando mi voz.
Yo siempre creí que estaba mal, cuando ciertas madres dejaban la crianza y el cuidado de sus hijos menores a sus hijos mayores, y es que una vez decides ser madre, es porque te sientes preparada para esa responsabilidad y no debes dejar esa carga a nadie más, mucho menos a un niño, por eso que cuando nació mi segundo hijo, a pesar de que el mayor ya tenía 10 años, nunca lo deje cuidarlo, si lo dejaba jugar con él, siempre bajo mi supervisión, pero nuca los dejaba solos, para que él se hiciera cargo de su hermanito, mi hijo era un niño, y debía actuar como tal.
- Sé que me has cuidado toda la vida y te lo agradezco; sin ti, quién sabe qué hubiera sido de mí, pero no puedes cuidarme eternamente, tú aún eres muy joven, debes pensar más en ti y en tu futuro, que yo haré lo mismo. Eso no significa que no podamos ayudarnos y cuidarnos mutuamente, pero, así como tú te preocupas por mí y me cuidas, debes dejarme a mí también hacerlo; somos hermanas y debemos apoyarnos – termino de hablar mientras tomo sus manos.
- No sé en qué momento te volviste tan madura, tienes razón, muy pronto serás una mujer casada, y ya no podré seguir cuidando de ti; además, viendo la madura que te has vuelto, creo que ya no es necesario – me responde.
- Me alegra que pienses así, Lorena, yo también quiero ayudarte, así que en vez de comportarte como mi madre, ¿por qué no mejor lo haces como mi hermana y amiga? – le digo, a lo que Lorena solo asiente con la cabeza, y es que sus ojos se han llenado de lágrimas, y seguro no quiere llorar – ven, quiero darte algo – le digo y la llevo a mi habitación.
Una vez dentro de la habitación, saco el suéter que es para ella, así como dos bufandas, y se las entrego.
- Para ti, las hice durante mi encierro obligado – le digo, a lo que Lorena sostiene las prendas con sumo cuidado.
- ¿Tú las hiciste? – me pregunta, impresionada – no sabía que supieras tejer.
Sus últimas palabras son como una cachetada de realidad, y es que la otra Amara no sabía tejer; esta es una habilidad que aprendí en mi otra vida.
- Jajaja, hay muchas cosas que no sabes de mí. Cuando uno tiene mucho tiempo libre, aprende algunas cosas – le digo algo nerviosa, con la esperanza de que mi explicación la haya convencido, y al ver que no hace más preguntas me relajo.
- Gracias, es muy hermoso – me dice Lorena, quien abraza el regalo que acabo de hacerle - y ¿ese para quién es? – me pregunta señalando el suéter que está incompleto sobre la cama, el cual es obviamente demasiado grande para ser para alguna de las dos.
- Es para Dargan, incluso le pedí una de sus camisas para saber la talla exacta – le digo, mientras saco la camisa de la bolsa en donde la metí una vez estuve en el carruaje.
Al mencionar a Dargan, puedo ver cómo la expresión de Lorena se ensombrece.
- ¿Qué pasa?, ¿acaso no te agrada Dargan? – le pregunto a Lorena, aunque ya sé la respuesta.
- Él no es buena persona Amara – me dice Lorena.
- Pues a mí me parece alguien muy agradable – le respondo de inmediato.
- Amara, hay cosas que tú no sabes, él es un asesino, mató a sus padres y masacró a todo el personal de la mansión, ese hombre es peligroso – insiste Lorena.
- Yo creo que es buena persona, Lorena, sé muy bien de lo que me hablas, pero también debes ponerte en el lugar de Dargan, y eso es lo que yo hago, por eso sé que es una buena persona.
- ¿Ponerme en su lugar?
- Si, cuando eso paso, Dargan era aún un niño, un ser inocente, si hizo lo que hizo fue por que, para él, esa era su única salida, nadie ataca a nadie sin una razón, y siendo un niño, ¿qué fue lo que lo llevo a tomar tan radical decisión?, esa es la pregunta que me hago, y créeme no me he querido contestar, porque sé que la respuesta es mucho peor a lo que él hizo, además a mí nunca me ha hecho nada malo, al contrario, siempre ha sido amable conmigo – le respondo a Lorena, quien se queda callada.
- Bueno, en eso tienes razón, parece ser muy amable contigo, y bueno la familia Tamsa siempre fue muy hermética, si se supo lo que pasó fue por rumores, pero ninguno dijo que llevo al joven Tamsa a hacer algo así – comienza a reflexionar Lorena – le daré un voto de confianza, y deseo de todo corazón que no te equivoques con él y que ambos sean muy felices, y me den muchos sobrinos – dice Lorena, y puedo ver como si un peso se le quitara de encima, en realidad estaba preocupada por mí, debido a mi matrimonio con Dargan.
- Me hace muy feliz que pienses así; ya verás que seré feliz al lado de Dargan – le respondo mientras la abrazo, feliz de que comprendiera. Ella es solo una persona, pero una con gran influencia, y puede ser la clave para que el reino cambie su actitud con respecto a Dargan, quien es solo una víctima más del verdadero villano de esta historia.