Jessica trabaja como secretaria en una empresa de comida enlatada. Su vida es rutinaria, predecible… segura.
Aquella mañana, como cualquier otra, estaba en el comedor desayunando junto a sus compañeros, ajena a lo que estaba a punto de ocurrir.
Entonces, un escándalo estalló en la recepción.
Gritos. Golpes. Algo no estaba bien.
Movida por la curiosidad, Jessica se acercó con los demás, sin imaginar que ese sería el último momento de normalidad en sus vidas.
Porque lo que vieron… no era humano.
Ese día, el mundo cambió.
Y nadie estaba preparado para sobrevivir.
NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 14
El escritorio vibró con el primer golpe.
Luego otro.
Y otro más.
La madera crujía como si se quejara bajo cada impacto, como si supiera que no iba a resistir mucho más. Me quedé mirando la puerta, incapaz de apartar la vista, sintiendo cómo el miedo me subía por el pecho hasta dejarme sin aire.
—No va a aguantar… —murmuré, casi sin voz.
Omar no respondió.
Pero no hacía falta.
Lo sabía.
Se acercó más, presionando el escritorio con su propio cuerpo, como si pudiera detener lo inevitable solo con fuerza bruta. Sus ojos se movían rápido, calculando, buscando… siempre buscando una salida.
Los golpes aumentaron.
Más fuertes.
Más constantes.
Más cerca.
Y entonces—
CRACK.
La madera se astilló.
Una mano atravesó la puerta.
Pálida.
Ensangrentada.
Moviéndose de forma errática, como si buscara algo… como si nos oliera.
El aire se me atoró en la garganta.
Retrocedí de golpe.
—¡Omar!
—Al fondo —dijo, firme—. Busca otra salida.
Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente.
Corrí.
Empujé sillas.
Revisé detrás de los archivadores.
Nada.
—¡No hay nada!
Otro golpe.
La abertura en la puerta se hizo más grande.
Ahora no era solo la mano.
Un rostro apareció entre la madera rota.
Los ojos… completamente blancos.
La mandíbula torcida, abierta en un ángulo imposible, emitiendo ese sonido… ese maldito sonido que ya no podía sacar de mi cabeza.
—¡Maldición! —escuché a Omar.
El escritorio se deslizó.
Solo unos centímetros.
Pero fue suficiente.
La puerta cedió.
De golpe.
El escritorio salió despedido.
Y ellos entraron.
Uno.
Luego otro.
Y otro más.
Torcidos.
Cubiertos de sangre.
Moviéndose directamente hacia mí.
Mi cuerpo dejó de responder.
No podía moverme.
No podía pensar.
No estaba armada.
Lo había perdido.
Uno de ellos se lanzó sobre mí.
Su boca abierta.
Sus manos extendidas hacia mi rostro.
Cerré los ojos con fuerza.
No quiero morir… no quiero morir…
Mi corazón golpeaba tan fuerte que dolía.
Y en ese instante—
algo cambió.
No fue un pensamiento.
No fue una decisión.
Fue… otra cosa.
Cuando abrí los ojos, ya me estaba moviendo.
Mi cuerpo se inclinó hacia un lado, esquivando la mordida por apenas unos centímetros. Sentí el aire pasar junto a mi rostro… y antes de entenderlo, mis manos ya estaban sobre su cabeza.
Y tiré.
Un sonido húmedo.
Brutal.
La cabeza se separó.
Mi respiración se volvió irregular.
Pero no me detuve.
No podía.
Otro se lanzó.
Lo esquivé.
Mis manos encontraron su cuello.
Giré.
Demasiado fácil.
Demasiado rápido.
Su cuerpo cayó sin vida antes de que pudiera reaccionar.
No sentía miedo.
No sentía nada.
Solo movimiento.
Precisión.
Violencia.
Como si mi cuerpo supiera exactamente qué hacer… sin necesitarme.
Mis manos se hundían.
Arrancaban.
Rompían.
Uno tras otro.
Cabezas.
Cuellos.
Columnas vertebrales.
Los cuerpos caían a mi alrededor como si no pesaran nada.
Como si no fueran reales.
Como si yo tampoco lo fuera.
El pasillo.
La oficina.
Todo quedó en silencio.
Lleno de cuerpos inmóviles.
De sangre negra.
De ese olor insoportable.
Mi respiración era lo único que se escuchaba.
Lenta.
Pesada.
Irregular.
Entonces—
—Jessica…?
La voz de Omar.
Giré.
Mi cuerpo reaccionó de inmediato.
Demasiado rápido.
Corrí hacia él.
Mi mano se levantó.
Directo a su cabeza.
Lista para destruir.
Pero en ese instante—
algo dentro de mí se rompió.
O se apagó.
O regresó.
No lo sé.
La fuerza desapareció de golpe.
Mis piernas fallaron.
Y todo se volvió negro.
Caí.
Pero no toqué el suelo.
Sentí unos brazos sosteniéndome.
Firmes.
—Jessica… ¿qué te pasa?
Su voz sonaba distinta.
Más cercana.
Más… preocupada.
Quise responder.
Pero no pude.
Lo último que sentí fue el latido de mi corazón desacelerándose poco a poco… y una extraña sensación en mi pecho.
......................
Cuando abrí los ojos, lo primero que sentí fue el peso de mi propio cuerpo.
Como si no me perteneciera.
Como si cada músculo hubiera sido forzado más allá de su límite.
El aire entró lentamente en mis pulmones, pesado… espeso… mezclado con ese olor metálico que ya se me había quedado grabado.
Sangre.
Parpadeé varias veces.
El techo de la oficina volvió a tomar forma ante mí.
Las manchas.
La luz.
El silencio.
Y entonces recordé.
Todo.
El golpe en la puerta.
Las manos atravesando la madera.
Los rostros.
El miedo.
Cerré los ojos con fuerza un segundo.
Y luego…
eso.
Mi cuerpo moviéndose sin que yo lo ordenara.
La facilidad.
La fuerza.
El sonido.
Abrí los ojos de golpe.
Mi respiración se aceleró.
Bajé la mirada.
Mi ropa.
Mis manos.
Cubiertas de sangre negra.
Seca en algunas partes.
Aún húmeda en otras.
Un escalofrío me recorrió de pies a cabeza.
Yo hice eso.
Yo…
Levanté la mirada lentamente.
La oficina estaba en silencio.
Demasiado silencio.
Los cuerpos yacían en el suelo.
Inertes.
Destruidos.
El pasillo, visible desde la puerta rota, no era diferente.
Todo estaba… acabado.
—Jessica.
La voz de Omar.
Giré hacia él.
Estaba de pie, a unos pasos, observándome.
Serio.
Callado.
Como siempre.
Pero esta vez…
había algo más en su mirada.
Algo que no dijo.
Ni iba a decir.
Me incorporé con dificultad, sintiendo el dolor recorrerme el cuerpo.
Ninguno de los dos habló.
No hizo falta.
El silencio entre nosotros se volvió pesado… incómodo… consciente.
Pero antes de que pudiera decir algo—
un sonido nos interrumpió.
Lejos.
Pero claro.
Pasos.
Más de uno.
Mi corazón se aceleró otra vez.
Omar giró la cabeza hacia la puerta.
—No estamos solos.
Lo miré.
El miedo regresó.
Mi cuerpo se tensó de inmediato.
Omar ya estaba de pie, con la mitad del palo de escoba en la mano, listo para atacar si era necesario. Yo apenas había logrado incorporarme por completo, pero mis piernas aún se sentían inestables.
La sombra de alguien se proyectó en el suelo.
Mi respiración se detuvo.
Y entonces—
—¡Jessica!
Enrique.
Sentí algo en el pecho aflojarse de golpe.
Apareció en la entrada, jadeando, con el rostro tenso… pero en cuanto sus ojos me encontraron—
todo cambió.
Se quedó inmóvil.
Su mirada recorrió mi cuerpo.
Lentamente.
Demasiado lentamente.
Desde mi rostro…
hasta mis manos…
cubiertas de sangre negra.
Su expresión se endureció.
—¿Qué… pasó aquí…?
absurdo pelearle a la mujer que básicamente se salvó sola de morir en último minuto.
😒😒
en fin, se creen que la mujer es de hierro.
que goze hasta que se transforme otra vez
es que tonsentia que iba a estar con Jackson alias dos
bello
autora aaaaa necesitamos más capitulos, en qué altar te ponemos ? 🤣🤣🤣
cómo me dejas con semejante evento 🤩🤩🤩🤩🤩
necesito más capitulos esto está intensoooo