Nuestros mundos eran diferentes, nuestros caminos... pocas veces se cruzaron. Éramos como dos líneas paralelas que no debieron encontrarse, mas, sin embargo; el universo quiso que así fuera.
Yo no estaba preparada para enamorarme de ti, de caer en tu juego de seducción y pasión desbordada, de aquel amor que todos miraron prohibido al principio, pero, que solo nosotros dos, entendimos como sucedió. Somos el equilibrio perfecto entre el dolor y el placer, entre conocer la virtud para después familiarizarnos con el vicio.
Tú me amas, yo te amo, nuestros cuerpos son el ejemplo perfecto de que dos almas están destinadas a estar juntas aun cuando la muerte acechaba en cada rincón de nuestra existencia. Tu eres el dragón que me envuelve en sus fuego incandescente, eres la marca que deseo en mi piel por siempre.
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I — UN MAL ENCUENTRO...
—¡Necesito encontrar un trabajo ya! Debo entregar estos curriculums...— pienso internamente, hasta que llega la loca de mi amiga a interrumpir mis preciados pensamientos éticos, y yo ruedo mis ojos.
— ¡Hey Tabatha! ¡vamos a una fiesta! ¡Chicos guapos, bebidas, y muchos bocadillos! — me dice con esa danza estilo de rumbera, yo en cambio sigo en plan de rodar mis ojos, y me pregunto, ¿Esta cree que tengo tiempo para eso?
— No, gracias Tabatha — le respondo con calma — debo encontrar un trabajo, mamá está mal, casi termina sus medicinas, y no puedo esperar que llegue a eso y ¡tú lo sabes! — ¿Porque no puede dejar un día sin ir a una fiesta? —
me observa antes de responder, al principio con cara triste, pero luego por otra de emoción, para convencerme — Lo sé Tabatha... pero deberías salir, disfrutar un poco, ya sabes.... ¡Diversión! —brinca como una cabra loca, se detiene y se sienta y me dice— a veces pienso que eres rara? —Tuerce los labios en confusión—
— «Jaja » estas mal Demy...—le replico con cierto sarcasmo— sólo que no me interesa salir. Creo que he madurado esa etapa a mi corta edad. —Creo— Pero gracias por la invitación y otra cosita —pongo mi cara de fastidio— ¡Dile a Peter que deje de mirar mi trasero! —Ruedo los ojos y le sentencio con la mirada—
ella estalla en carcajadas que todos nos ven, ¿Que no le da pena a la muy loca?, y yo, así como que ok, no la conozco — Es que lo tienes muy grande —Sigue riendo — Ok, ok yo le digo. —Se levanta y se despide — Nos vemos Tabatha. —Y nos despedimos con nuestros respectivos saludos choque de puños y sople de uñas.
Esa es mi amiga Demy de la Universidad, siempre está en esas cosas de fiestas y toda la cosa. Es muy loca la niña, pero es una buena persona. Es muy traviesa, más que yo por supuesto y siempre está en eso... en fiestas. Yo mientras me retiro pues debo empezar mi maratón para entregar mis cartas a algunas empresas. «¡Ojalá no sufra tanto!» digo en mis adentros, voy con una Cara de flojera que ni se diga
En el camino...
«Bueno, última recepción, y hace un calor horrible. Y estoy sudando más que un sauna» me expreso en mi mente.
— ¡Uff que calor! ¿No me puedo asar más? — murmuro con cara de no más, observo a mi alrededor y fijo mi vista a un costado en una heladería, avanzo porque quiero comer uno, o dos o tres jaja, que rico... mmm... helados, los observo a través del mostrador.
— ¡Señor! ¡Señor! – le llamo mientras doy unos saltitos, si soy muy infantil en este aspecto, pero me da igual jaja — Deme un cono de chocolate por favor." —le digo y el chico que no parece señor, pero que yo le dije señor «oh Dios...trágame tierra que vergüenza» me observa con una sonrisa pícara
—En seguida señorita —dice, y me guiña un ojo, se retira más lejos y prepara mi cono y vuelve.
— Toma preciosa, disfruta de tu cono. Yo te invito. – me dice con ojitos tiernos, y una sonrisa enorme, dejando ver una preciosa dentadura perfecta, ojos de tigre cabello negro, guapo sí, pero no, no me interesa.
— ¿De verdad? Gracias – le respondo dando unos pequeños saltitos, siempre me regalan cosas, ¿será que me ven cara de pobre?, antes de irme el chico regresa y me dice.
— ¡Oye linda! No soy señor. Apenas tengo 21. —hace un puchero—
Yo volteo atenta y me pregunto y ¿eso que fue? Lo miro, así como que ajá que me importa a disfrutar mi rico helado...
Y bueno a este cono le doy su exquisita lamida tan placentera... mmm... que doy saltos, parezco una mocosa de 6 años pero no importa, todo iba bien, hasta que sin querer se me cayó la bolota de chocolate y le cayó a una de esas niñas ricas y mimadas en su hermoso vestido, quería atacarme de rKarla pero la muy tonta empezó a alterarse, y yo antes de que salga una carcajadita de las mías, me acerco y me disculpo.
— Lo siento que pena, no fue intencional, de verdad, no pensé que usted pasaría y bueno.... caería mi helado sobre usted. —Me veía con cara de quererme asesinar, y no es para menos, su vestido debe costar una fortuna, pues se ve que es muy caro, ella se me encima y me enfrenta.
— Tú.... ¡Estúpida! ¡¿Cómo te atreve?! —Bufa señalándome con su dedo pálido y una hermosa manicura con pedrería y todas esas cositas que les ponen en las uñas — ¿Acaso no tienes ojos? ¿Dónde los tienes ah? —Me observa, con cara de asco y me empuja, cosa que ya no vi bien pues, aunque si la manche, me estaba disculpando sinceramente.
— Pues primero querida — camino lentamente, paso a paso, mientras ella retrocede y le hago lo mismo que ella hizo, señalarle con el mismo dedo, excepto que el mío no tiene esmalte, ni mucho menos — ¡No soy estúpida!, segundo — la miro con frialdad — bájele a su tono, tampoco es que te vas a morir por una simple mancha de helado en tu vestido y tercero, ¡TENGO los ojos al frente y no atrás! —La miro molesta por decirme tonta, esta si no se la paso, y si sigue altanera ya verá, ¿Que se cree? La fulmino con la mirada, y estoy bastante cerquita de su cara y me mira asombrada por mi valor de enfrentarla, y me repica toda histérica.
— ¿De verdad? Ósea, de paso que me dañas mi vestido de colección, ¿Te atreves a contestarme? ¡Mira! —se acerca, de nuevo mucho más cerca, casi que me besa, y me intimida con su mirada, es alta, sí bastante 1.70 más o menos, pero con esos tacones debe ser otra nena más, lo que no sabe es que las bajitas somos peligrosas— ¡Plass! —Me dio una tremenda bofetada, me ardía la mejilla, pero no se la dejé pasar porque enseguida me invadió la furia y la agarre por sus largas extensiones y le di sus buenos estirones, mientras la jaloneaba de un lado a otro y ella gritaba chillona que la soltara.
Se acercó un hombre bastante atractivo junto con un grupo, deben ser sus guardaespaldas y trató de separarnos, los hombres tomaron a la bruja que se parece a Cruella Devil, y a mí me agarró él, separándome de ella, intento zafarme de sus agarres para que me suelte y darle una lección a esa loca, mientras me alejaba un poco de ella, el ejercía más fuerza para agarrarme los brazos, ya que yo no me dejaba, ni siquiera de él, no me interesa de donde salió solo que no me dejaba, y seguía para salir, hasta que me tomó por la cintura y me alzó con más fuerza, y me fulminó con la mirada y pregunta, con una voz que me asusto realmente, tanto que deje de forzar lo que hacía.
Lo va a la cara y me quede atónita « Dios que exquisito, todo un papacito, ojos negros y profundos, cabello azabache, musculoso, y se le notaba un poco por encima de su camisa blanca, y su reloj que tenía un tatuaje, todo un modelo playboy » comencé a mencionar cada característica en mi mente.
— ¿Qué te paso aquí? — señala mi mejilla — ¿Fue ella? —pregunta él con sus cejas bien fruncidas « oh no! Está bien enojado » dije yo dentro de mí, fue sigo como una boba babeada por el tipo este, observándolo aún en eso habla Cruella, toda histérica y tratando de quitarse de encima a los fortachones.
— ¡Ésta! – y me señala con ganas de sacarme los ojos— Esa salvaje me derramó helado encima, y me tomó por mis cabellos cuando la enfrenté, es toda una salvaje, no tiene educación – espetó mientras su pecho sube y baja.
— Ésta —me señalé a mí misma— ¡Tiene nombre loca! Y no te estoy dejando sin extensiones porque derramé mi helado en tu vestido, sino por grosera, — la sigo señalando— ¿Crees que por tener dinero y vestir bien puedes tratar a la gente como se te dé la gana ah? – trato de soltarme, para seguirle sacando más pelos de esos falsos, pero este hombre no me deja, tiene fuerza, claro y cómo no, debe hacer ejercicio todos los días, pero bueno.
— Chica y tú ¿En qué piensas? —habla él hombre desconocido a sus guardaespaldas— Lleven a Karla adentro, yo me encargo de ella – y me mira con esa cara de querer matarme, y cuando se llevan a la loca, me suelta, poco a poco, y me mira fijamente por varios segundos, me observa, analiza mi rostro, para después acariciar mi mejilla y me pregunta.
— ¿Ella te pegó? — pregunta nuevamente mientras me seguía observando con esos ojos hermosos, pero fríos y agresivos, yo lo observo mientras sigue tocando mis mejillas, sus dedos son muy suaves y tibios, se nota molesto, y su tono de voz denota autoridad total, me tiemblan las piernas de oírlo, pero como yo soy Tabatha y soy orgullosa cariño.
— No es tu problema – respondo enojada — lo alejo de mí y cruzo la calle, me subo al primer camión, lo observo por la ventana, y él sigue donde lo deje, estupefacto y más molesto aún, pero no me importa no lo conozco ni lo volveré a ver.