Yo solo iba a entregar flores a la iglesia de San Gennaro.
No sabía que el ramo escondía un micrófono.
Ni que el hombre que me sonrió desde el altar era el Capo de Nápoles.
Ni que esa sonrisa sería lo último inocente que vería en mi vida.
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Ramo maldito.
VITTORIA CARUZZO.
... Llevo meses trabajando en esta floristería del pueblo, son días lluviosos y fríos, mi jefa me indica que hay un pedido que debo llevar a la iglesia San Genaro, está un poco lejos y bueno no puedo negarme aunque quisiera hacerlo, tomo mi abrigo y salgo, voy pensando mientras camino a mis 19 años todo es muy rutinario, sin esperanza para mí, pensé trabajar unos meses y así poder llevar una vida menos triste, pero eso solo existe en mis sueños no hay tal vida a mi gusto.
Las calles del pueblo Savoca, Silicia, son unos callejones laberinto y de noche cuando tengo que ir a casa me siento con temor. Como si me vigilarán, pero eso solo existe en mi mente. Estoy a unos cuantos pasos de llegar, la lluvia parece no cesar y yo ya estoy empezando a temblar. Entro por fin a la iglesia y al mirar, pues no hay nadie esperando por el arreglo, esta vacía. ¿Y si se equivocaron de lugar?
Camino hacia el presbiterio, ahí está la cruz mayor, me siento a esperar, quizá y se están tardando, mi cuerpo va sintiendo el calor del lugar, por un momento dejo las flores sobre la banca y me dirijo hacia la cruz, me arrodillo y digo una plegaria...
"Sí me puedes escuchar te pido una disculpa por no creer en tu presencia, vi morir a mi padre, a mi madre y a mi hermanito, me quedé sola en esa casa que al final me pidieron desalojar por falta de pago y desde esos momentos he vivido sola, llena de incertidumbre de lo que puede pasar al día siguiente... Perdón 😔"
ENZO RINALDI.
Decido entrar solo, me siento bien caminando bajo la lluvia, recuerdo mi niñez cuando corría con mi padre a escondernos en los callejones, hasta que aquel disparo resuena en mi memoria y vuelvo a mi realidad. Voy por el ramo que pedí para llevarle a su tumba, aprovecho que estoy unos días en mi pueblo y luego ya iré por las negociaciones que me esperan.
Entro y sacudo mi traje de las gotas de lluvia, miro a los lados y no hay nadie, hasta que mis ojos se detienen en una figura, debe ser la de la floristería, porque hay un ramo en una de las bancas, bueno me siento a esperar que termine de hacer su petición, oración, agradecimiento o que sé yo, con todo lo que he vivido Dios está muy lejos de mi creencia.
>Vittoria. Siento un olor a cigarrillo y limón, me levanto y al girar ... Hay una persona que me observa con detenimiento, mi corazón se congela al ver su penetrante mirada, siento que la sangre se me enfría y yo... yo solo lo miro y no puedo pronunciar palabra alguna. Camino lentamente y tomo el ramo, voy saliendo y escucho su voz...
>Enzo. Ese ramo me pertenece.
Vittoria Caruzzo...
Su voz es muy áspera, él se para y se va acercando a mí, yo no digo palabra alguna, queda frente a frente y toma el ramo, me doy cuenta que no puedo pronunciar ninguna palabra, tiene una pequeña cicatriz en la ceja izquierda sus ojos penetrantes, sin esperanza me observan y al mirarme detenidamente siento que mi piel se tensa con una corriente de aire.
>Vittoria. Yo... Si... Yo...
>Enzo. Sé que es mi ramo porque son las flores que pedí y con una rosa blanca en medio, son mías ¿o tienes dudas?
> Vittoria. Sí. Tome son suyas. Permiso.
> Enzo. ¿Tienes prisa?
> Vittoria. Sí. La entrega está completa.
>Enzo. Gracias.
Enzo Rinaldi...
Observo las flores y un detalle llama mi atención, un pequeño micrófono.
El ramo estalló contra el suelo de mármol, lirios y cristal y un maldito cable negro.
El silencio sólo duro dos segundos. La furia de Enzo se hizo presente.
¿De quién es la voz que hay al otro lado?, señorita.
> Vittoria. No puedo responder yo no arme el ramo. Solo vine a entregarlo.
... No me dio tiempo a explicarlo, su mano se cerró en mi brazo. No con fuerza para romperme sino con fuerza para que entendiera que ya estaba rota.
--Tú vienes conmigo -- Me dijo, si vas a hacer el cebo, pues serás mi cebo.
Delante de las puertas de la iglesia un Alfa Romeo negro se abrieron.
> Enzo. Llamo a Gregor para que tenga listo todo.
Durante el camino no dijo nada, debe estar pensando que sus minutos están contados.
Un auto nos está siguiendo, tomo un atajo de infancia, Gregor me decuelve la llamada, el yate se encuentra listo. La lluvia empieza a caer a cántaros, llegamos al lugar, el yate está encendido, ella sube como si fuese un robot, Gregor conduce a velocidad a pesar de que el mar está movió por los fuertes aires, típico de este pueblo. Minutos después la lluvia cesa, falta poco para pisar tierra.
> Enzo. Quien te envió a ponerme esa trampa.
Fueron los Calcine, Los Bennetti. Sabes que un cuerpo en el mar es difícil de encontrar y si lleva peso, pues jamás se encuentra.
> Vittoria. No sé dé que habla, solo me pidieron llevar el ramo, soy una empleada en aquel lugar solo eso. Juro que no...
> Enzo. ... Juro que no tengo nada que ver... Palabras repetitivas que ya conozco muy bien, si no quieres hablar, pues jamás podrás hacerlo, puedo cortar tu lengua o mejor todo de ti...
> Crees que le tengo miedo a morir he visto la muerte ante mis ojos hace seis años y desde ese tiempo ella me ha acompañado día a día para bien o para mal.
> Gregor. Jefe, disculpe el helicóptero está listo, es hora.
> Enzo. Vámonos... Eso te incluye a ti. Camina y sin hacer escándalo. Llama a Rick que se encargue de mi auto, lo quiero está misma noche en casa y sin escándalos.
Vittoria Caruzzo... El viaje hasta un lugar desconocido para mí terminó sin imaginar que aquí sería mi muerte.
Llegamos a una villa hermosa...
La villa Rinaldi, no tenia rejas, no la necesitaba. Tres hombres armados en la entrada eran mensaje suficiente.
Mis queridos lectores les traigo un nueva novela, donde el amor pasa por muchos estados, y la mafia siempre quiere imponer, les agradezco de antemano, sus me gusta, sus regalos, sus comentarios, que otra mi es importante. 🥰